Las relaciones diplomáticas de Colombia y Estados Unidos llevan más de ciento sesenta años y durante los últimos cuarenta han fluido de manera significativa en materia comercial y de apoyo a la seguridad contra el terrorismo, el narcotráfico y el apoyo al desarrollo económico, social y de la cultura de los Derechos Humanos en las regiones urbanas y rurales menos desarrolladas. Ha sido nuestros principal cliente y mercado de la gran mayoría de productos de exportación y desde la implementación de la política de apertura económica, una gran ventana a las ventajas de la globalización para el país. no obstante, el momento político atizado por las diferencias y agendas de ciertos sectores que quieren tanto en los países desarrollados como en los en vías de desarrollo implementar agendas globalistas mediante la división electoral artificialmente creada de los países llevándolos a una nueva Guerra Fría.

EXCLUSIVAS DINERO Y PODER-EDITORIAL

"La mirada de cualquier hombre inteligente hace tropezar a cualquier dignatario"

Nicolás Gómez Dávila, filósofo, políglota y co fundador de la Universidad de los Andes (Cajicá 1913-Bogotá 1994)

Radiografía del problema

En este momento en Colombia las cosas no van bien. En este momento en Estados Unidos tampoco las cosas van bien. En este momento desde hace ocho meses en el mundo las cosas no van bien. Pero, las crisis y momentos malos son normales en las vidas individuales y en las sociedades humanas desde que la Civilización existe y eso ha sido la dinámica constante de los tiempos. Esos momentos de crisis, siempre han sido tomados como una ventaja de los grupos de poderes sobre los grupos de interés para dominarlos mediante la construcción de entelequias y manipulaciones llenas de falacias argumentales para exagerar peligros -o en algún caso inventarlos-. La actual coyuntura del Covid-19 es sin duda el mayor ejemplo contemporaneo de esa manipulación, que como toda hilación de falsedades y falsesaciones, siempre tendrá fallas de coherencia de discurso y temporalidad, y hasta la personas más sencilla verá sus debilidades y se caerá el engaño.

Esta crisis que al principio desde una perspectiva buenista en el peor momento económico de la humanidad desde 1929 o el final de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), con que prácticamente el discurso ecologista radical, el totalitarismo radial, la virulencia sectaria política e incluso la infantilización casi insultante de los programas radiales y de televisión de entretenimiento, que ha sido creida por gran parte de la población de ciertas condiciones económicas, sociales y de ciertas edades, que no ha sido tan fácil vender para las personas que consultan internet o leen. Lo bueno es encontrar información alternativa, lo malo es terminar cayendo en estafas, sectas o ideologías absurdas como la Tierra Plana. Suicidios, violencia intrafamiliar, violencia sexual, crimen, terrorismo armado, robos y asaltos fueron el resultado de una de las cuarentenas más largas del mundo, aparte de la destrucción económica, la destrucción de miles de empleos y empresas y un nefasto antecedente en la historia del país.

Desde hace dos años en Colombia y Chile han tratado de desestabilizar de todas las maneras posibles a los gobiernos democráticos de ambos países. Aunque en nuestro medio y en nuestra empresa, somos críticos al Gobierno -y en mi caso personal no como periodista, sino como activista político soy opositor y enemigo frontal del Partido de Gobierno- reconocemos que hay que respaldar las instituciones democráticas legalmente y legítimamente constituidas. La libertad económica y de empresa no se dan en contextos de autoritarismo, eso solamente beneficia a un sistema clientelar, amiguista y rentista, muy parecido al capitalismo colombiano, y nada parecido a los principios de la libertad económica del Estado moderno.

Donald Trump: un actor político imperfecto, pero un pionero político

Ante este panorama, pocos jefes de Estado, aunque con el lenguaje equivoca y no sin la sombra del populismo o del socialismo de Estado detrás en su mayoría han alzado la voz contra todo esto. Otros, como el mandatario colombiano y la mayoría de su partido, son gentes conformistas, mediocres de miras y con un sentido de cuidar sus conveniencias e intereses económicos, familiares y privados -eso incluye el mejoramiento o aumento de calidad de vida con el presupuesto público-. Eso ha sido y fue el uribismo y cualquier ilusión de las mal llamadas "derechas" colombianas.

No vamos a entrar en los pormenores del debate ético o de formas de retórica, oratoria o técnicas de marketing político o etiqueta de cómo hablar, ya que es evidente que Bolsonaro o Trump no son propiamente "gentlemens" del discurso. Podriamos motivar estas cuestiones en su contexto social, político o incluso en una indignación general representada frente a la manipulación, abuso y prácticas políticas corruptas. Pero, quien tiene un poco de sentido común y sabe que cada país y contexto social es distinto, y que para las personas que creemos en el orden, la ética, la cultura, la civilización, en resumen, en Cristo y su legado; es apenas lógico saber que las mejores armas son la decencia, el carácter y la argumentación estratégica.

Concordia de Estados Unidos con Colombia: compromiso de todos

Más allá de aprovechar las ventajas de un Tratado de Libre Comercio, de viajar a trabajar, estudiar o de turismo -sueño de la gran mayoría de los colombianos, incluso de aquellos con discurso "antiimperialista". La posición estratégica de Colombia es una gran opoertunidad, pero también una amenaza y hace que el país no pase desapercibido ante todo tipo de amenazas desde las del terrorismo, la guerra cibernética, el comercio ilegal hasta la sutil ocupación extranjera territorial y la estracción de los recursos naturales en nombre de cualquier cosa, inclusive "la paz". Sobre Estados Unidos hay muchos mitos negativos acentuados en el gobierno de Donald Trump por los mismos medios de comunicación que condenan a cualquiera que diga una versión que ellos dan. Más allá de tomar partido en una elección que no tenemos voz ni voto, debemos defender y practicar los valores de la libertad, la soberanía y el emprendimiento en nuestro diario vivir, y esta crisi, más los retos de ser una nación en vías de desarrollo es la oportunidad de mostrar toda la creatividad posible. La tierra de las oportunidades debe ser la tierra donde hagamos realidad nuestros sueños, ese es el gran aprendizaje que debemos tomar de Norteamérica.

Manejemos lo que podemos controlar, lo que no, logremos ver su solución y manejo. ¿No es así como funcionan los negocios y la vida misma?

Colombia necesita seriedad.

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